sábado, 25 de marzo de 2017
Sputnik
Seguía la estela que dejaba al pasar orbitando sobre sus pasos, recorriendo cráteres y ventiscas en busca de señales secretas. Debía descifrar el mensaje de la humanidad descrito en la comisura de sus labios antes de que el meteorito colapsase en su cabeza. Estaba sin comunicación con la Tierra desde que la estación espacial cerró por huelga de valientes y allí tumbado, consumido por la inmensidad del horizonte, sentía miedo de no saber si había vida fuera, miedo de dar la vuelta a los sentidos, de responder a la llamada del vacío. En cierta forma deseaba dejarse caer esa noche, gravitar en su pecho en busca de tierras recónditas que colonizar.
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