domingo, 23 de octubre de 2016

Lo que queda

Siempre con los ojos pendientes de vivir
el rojo de sus labios se irá.
Quería lanzarse directa al abismo,
algo que la hiciera despertar.

No era más que un alma sin control
entre eslóganes que hablaban del amor.
Le temblarán las piernas con tan solo el recuerdo
de las veces que juró cambiar.

Esto no habla de ti,
de mí, de ti.

Sería ridículo volver a tropezar,
pero es necesaria esa cura de humildad.
Será solo un nombre en sus conversaciones,
quizás un concepto aún por explicar.

Y la historia acabará sin frases ni argumentos
y con ella las temidas sílabas que nunca pronunció.
La libertad se gana a fuerza de romper lazos y afectos.

Esto no habla de ti,
de mí, de ti.