miércoles, 30 de septiembre de 2015
Palabras
Se cruzan, perciben el deseo en sus pupilas dilatadas, y aun así no hay destino certero. Siempre rebusca bajo la cama por si de la duda asoma el mal de aurora. El basilisco duerme en el arte, es sentimiento, habita en un verso e incuba traiciones. Mil caras para ti. Para mí una estatua de sal entre el grito de los iracundos. Mi San Sebastián que espera indefenso y eterno, con el dolor grabado en la armonía del grácil cuerpo que retrató un pintor italiano.
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