lunes, 27 de marzo de 2017

E s p e c t a d o r

Era tu mayor admirador. Le encantaba tu forma de andar, la reacción que provocaba en ti la noticia más intrascendente de un periódico local o la última canción de un grupo de Seattle que habías descubierto por casualidad. Sin embargo, no sabía si todo lo que sentía era fruto de un gusto irremediable o celos por ver en ti lo que él nunca iba a ser. Era extraño, pero cada día que pasaba más se sentía como un espectador en una función a la que se le ha denegado la entrada. Aplaudía cuando había que gritar. Aunque lo pueda parecer, no estaba triste. Ya lo tenía asumido. Sin embargo, pedía disculpas por las ocasiones en las que aún giraba la cabeza de forma inconsciente cuando pasaban fragmentos de una vida que no era la suya. Era algo que se esforzaba en evitar. En cuanto a ti, que el tiempo no te cambie. Ojalá nunca te cambie.

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