viernes, 7 de abril de 2017

Tú.

Creían en la pureza de conexión, por lo que él no podía evitar estremecerse cuando estaba con ella sin importar el tiempo que hubiese pasado desde la última vez. Desde pequeños habían estado destinados el uno para el otro, atados por un cordón invisible que los unía a pesar de las vicisitudes del tiempo y la distancia. Era difícil advertir que algo de eso hubiese cambiado, pero en el fondo eran conscientes de lo que ahora encogía sus corazones. Ya no eran ángeles. Cuando se veían entablaban conversaciones triviales y se despedían con una sonrisa de medio lado en sus rostros. ¿Qué se había roto entre ellos? Al final del día lloraban sin explicación y todo les sobrepasaba. Apuntaron decididos sus nombres en la palma de la mano ante el miedo de olvidar a quienes habían estado toda la vida buscando. No fue suficiente. Ya no hay niños con granos ni chicas con minifalda esperando a la salida de la escuela.

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